Aprendizaje respetuoso como parte de la crianza

miércoles, 27 de junio de 2012

Vacaciones de verano

Comienzan las vacaciones de verano para muchos. 
Nosotros, al tener otra forma de vida, no notamos mucha diferencia en nuestro día a día, pero si que se percibe en el ambiente. Muchas casas, vacías todo el año, se ven ya con ventanas abiertas y mujeres limpiando, preparando todo para la llegada de hijos, hermanos, nietos... llegarán cansados, la mayoría de ellos cruzando varios países, pero emocionados esperando un abrazo imaginado más allá de tantos kilómetros y meses de distancia.

Ya he mencionado en otra ocasión el blog Mateo y la luna: hermosos textos en los que, con pocas palabras, se dice mucho.
En su entrada de hoy me ha transportado a mis veranos de hace tantos años y me ha traído bonitos recuerdos.


Pasé los veranos de mi infancia y adolescencia en el pueblo, con mi abuela.
No íbamos de vacaciones a la playa como otros niños, ni hacíamos viajes para conocer otras ciudades o incluso otros países, pero nunca lo eché de menos. Me pasaba el año esperando ese momento, el final de curso y pocos días después... ¡al pueblo!
Allí me reencontraba con los niños de otros años, muchos de ellos de vacaciones también con sus abuelos. Los padres quedaban en la ciudad, el mío apenas tenía unos días de vacaciones en todo el año.
No teníamos agua dentro de la casa (que aventura ir con cubos y botijos a la fuente), no teníamos tele... no me importaba, era feliz corriendo, jugando, las excursiones en el campo, las visitas a la familia...
Se terminaba el verano y siempre me iba del pueblo llorando y contando otra vez los días hasta el próximo año.

Ahora pienso en mi niño, tan lejos de sus abuelos.
Para él no hay vacaciones en el pueblo. Y aunque las hubiera ya no es lo mismo.
La casa reformada perdió todo su encanto de las casas viejas de pueblo (aunque ganamos en comodidad). Los niños ya no van a la fuente a por agua, ya no se bebe en botijo (yo nunca aprendí, jeje), ya no se dejan las puertas de las casas abiertas.
Me pregunto si yo dejaría a B ir a pasar el verano con alguno de sus abuelos, más de dos meses sin verle, se me hace difícil. 
Sin embargo yo fui muy feliz en aquellos veranos.

32 comentarios:

  1. Yo que no he tenido nunca esa posibilidad, siempre envidaba un poquito a los compañeros de cole que sí disfrutaban de esos veranos de campo y abuelos. Sonaban tan entrañables...
    Un besito.

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    1. La verdad es que eran unos meses muy especiales. Y además teníamos la oportunidad de vivir de otra forma y conocer cosas que no eran tan cotidianas para los niños de ciudad.
      Un beso

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  2. Nosotros también nos íbamos todo el verano al pueblo.
    El día después de acabar el cole, mi padre nos metía a todos en el coche y al pueblo, 600km amontonados en el coche con ropa para todo el verano, se volvía el solo, nos quedábamos los 5, mi madre y mis abuelos, mi padre iba solo unos días....
    En casa de la abuela si que había tele, pero nunca la veíamos, había mejores cosas que hacer...
    Que recuerdos!

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    1. Seguro que te vienen a la mente los mismos recuerdos especiales y entrañables que a mí.
      ¿Y para qué ver tele con tantas cosas interesantes para hacer?
      Saludos

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  3. que historia más bonita, gracias por compartirla

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    1. Es que me vinieron los recuerdos de golpe al leer la entrada de Mateo y la luna.
      No ha sido una entrada planeada, ha surgido así, de repente.
      Besos

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  4. Ahh, que lindos recuerdos, de niña también ibamos de visita al rancho de mis abuelos paternos y los días que pasabamos alli correteando entre los caballos y gallinas eran geniales. Además hubo épocas en que era la única vez en el año en que veíamos a toda la familia por el lado paterno. De regreso aprovechabamos a visitar a buena parte de los del lado materno que estaban por el rumbo y a lo último me pasaban a dejar a casa de una de mis tías que fungió de niñera en la época en que mi mamá trabajaba y que es además para mi como mi segunda madre. Nosotros tampoco saliamos a conocer ciudades ni mucho menos países pero con las visitas a los primos nosotros nos sentíamos sumamente felices y satisfechos.

    Y como tu los abuelos también estan lejos pero yo tampoco me imagino estar sin mis hijos por tanto tiempo y además creo que les pasaría como a mi que cuando estaba en casa de mi tía aunque me encantaba a veces también extrañaba a mi familia.

    Saludos

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    1. Yo también tenía familiares que sólo veía en ese momento del año.
      Y recuerdo, como tú, la vida del pueblo y el cuidado de los animales, cabras, gallinas... Seguro que hay niños que nunca han visto esos animales en la realidad y vivos.
      Saludos

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  5. Qué bonitos recuerdos, que son también los míos!
    Yo intento todos los veranos recuperar un poco de aquello, aunque no es lo mismo. Pero a los niños les gusta igual que nos gustaba a nosotros, es el encanto que tienen los pueblos.
    Un beso

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    1. Y los tuyos además pueden disfrutar de dos pueblos.
      Aunque no se si les mandarías todas las vacaciones lejos de ti.
      Besos

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    2. No, no podría mandarles tanto tiempo fuera. A veces se van unos días (una semana como mucho!) porque sabemos que es muy positivo que pasen unos días con sus abuelos que a penas ven el resto del año. Pero se les echa mucho de menos, y ellos a nosotros.

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  6. Qué bonita historia. La vida de muchos niños está llena alegrías vividas en los pueblos. Yo nunca tuve uno y siempre lo eché de menos. Pero lo compensábamos con piscina y polideportivo a tope todo el día en un club del que éramos socios.
    Los veranos de infancia, como todas las cosas vividas en la niñez, se recuerdan de manera muy especiales.
    Un abrazo

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    1. Tienes mucha razón, los buenos recuerdos de nuestra niñez siempre quedan grabados como algo muy especial. Supongo que tanto para los que veraneábamos en el pueblo, como en la ciudad.
      Seguramente lo importante sea proporcionar ocasiones a nuestros niños para poder guardar esos recuerdos tan entrañables.
      Besos

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  7. Yo tambien tenia mi pueblico, que alli viven ahora mis tios y solemos ir a menudo. La gente de pueblo es diferente, esta claro. Alli todo el mundo es una gran familia, para lo bueno y para lo malo, jeje. Yo dejar a mis niños con los abuelos, son los de aqui no, con mis tios puede, pero mas de dos dias no se si podria, jejeje. Con los padres de mi marido tambien los dejaria pero lo mismo, poco tiempo que no podemos vivir sin ellos!!

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    1. Yo creo que tampoco podría dejar a mi niño tanto tiempo.
      Nunca hemos estado separados. Es posible que él se adaptase mejor que yo... jeje
      Besos

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  8. Maribel,

    Me ha encantado leerte.
    Yo tengo la suerte de que mis niños sigan pasando el verano en el pueblo -a muy pocos km. de donde vivimos- por lo que no dejo de verlos.
    Subirse a los árboles, plantar en el huerto, mancharse de barro y no tener horarios ...todo un lujo.
    Por cierto, ¿algún día nos contarás más cosas de tu vida "lejos" ??

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    1. Me alegro por tus niños.
      Sobre mi vida... sí, claro, iré contando cosas.
      El pueblo del que os hablo, mi pueblo, está en Cáceres.
      Ya sabéis muchas de vosotras que ahora vivo en Casablanca, y a eso me refería en el primer párrafo de la entrada. Tantos marroquíes que viven en el extranjero y están preparando sus viajes para venir a pasar el verano. Ese "paso del estrecho" que veis allí por la tele... yo también lo he pasado, es un viaje duro.
      Besos

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  9. Maribel, cuántos sentimientos bonitos hay detrás de esta entrada, me ha encantado leerte. Un beso.

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    1. Gracias Inma, la verdad es que han salido los sentimientos y los recuerdos.
      Besos

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  10. Yo también tube veranos de esos que cuentas y me encantaría que mis niños también los tubieran... en mi caso nos íbamos a la finca de mis tíos en un pueblo a escasos km de donde vivíamos.... allí disfrutábamos hasta septiembre del aire libre y los juegos con el resto de primos bajo la atenta mirada de mi abuela... todo el día en bici y correteando por ahí. Tengo la suerte de ser de una ciudad pequeña cerca de la ciudad donde vivo asique mis niños cada vez que van a casa de los abuelos gozan de cierta libertad y aire libre, pero no es lo mismo que tener tu casita de pueblo...

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    1. Uy... si yo juraría que te había respondido a este comentario...

      Al menos puedes llevar a tus niños con cierta frecuencia y que disfruten de la compañía de los abuelos.
      Ya imagino lo bonitos que fueron tus veranos en la finca, en pleno campo. ¡Qué suerte!

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  11. Gracias por contarnos un poquito de tus veranos. Yo recuerdo cuando nos juntabamos en casa de mi abuela, cuando Madrid no era tan ciudad como ahora y las gentes no cerraban las puertas temiendo robos y esas cosas. Nos metiamos en las plantaciones del final del "pueblo" y cogiamos higos y almendras de los arboles de alrededor. Era un mundo maravilloso, lastima que todo eso se perdiera por la perdida de mi abuela y por las circunstancias de la vida, pero aún hoy lo recuerdo con cariño.
    Besitos

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    1. ¿Entonces tu familia proviene de Madrid?
      Todos los madrileños que conozco, incluida yo misma, tienen los orígenes familiares en otras provincias.
      La pérdida de los abuelos implica el final de muchas cosas, es una pena.
      Besos

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    2. Si mi madre es de Madrid, mis abuelos maternos de Madrid(de un pueblo. Mi padre de Jaén pero se vinieron todos siendo el un niño y vendieron la casa del pueblo.
      A si que no tengo pueblo jejeje pero donde vivia mi abuela materna habia muchoooooo campo y muchas amapolas.

      Besitos

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  12. Me has emocionado, me ha encantado esta entrada,
    Que bonitos recuerdo, y cuanto amor se desprenden de tus palabras.
    Gracias por compartirlo!!!

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    1. Gracias a ti por pasarte y compartirlo conmigo.
      Besos

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  13. Es verdad, yo tambien recuerdo algun verano con mi abuela, mientras mis padres se quedaban en Madrid, y lo pasaba realmente bien!
    Recuerdo incluso algun fin de semana que vinieron mis padres y yo no me queria volver a casa con ellos, asi que me escondia detras de la puerta.
    Ahora con mi pitufo... no quiero dejarle, no se si podria estar sin verle una semana. De momento aun nos cubrimos las vacaciones... y aun asi, este año el papa pitufo tendra que coger unos dias antes que yo y hemos pensado que se le lleve a la playita para que pueda disfrutar mas dias alli..
    No quiero ni pensarlo.
    Y menos pensar en el curso proximo, la escuela de mayores, que haremos con casi tres meses de vacaciones??
    Ahi seguramente tendra que marchar con los abuelos a la playa, eso si.. nosotros bajaremos todos los viernes!!
    besos.

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    1. Cuánto nos cuesta separarnos de ellos, sólo de pensarlo... y sin embargo mi madre se quedaba más de dos meses sin nosotros.
      Es lo que tiene el calendario escolar, ahí no queda más remedio que tirar de abuelos... o dejar de trabajar... jeje

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  14. Maribel lo bueno de vivir en el pueblo de pequeña era que no solo el verano era así, era todo el año, en mi caso era un puerto de mar y no había animales pero si playa y naturaleza a jartar; eso sí nosotros teníamos agua corriente aunque no baño, ni agua caliente y lo de bañarse en una tinaja tiene su encanto pero en invierno lo pierde jajaja sobre todo cuando el agua se enfría y no la da calentado la cocina de leña y te pasaban la última agua un poco fresquita Por cierto que en el pueblo en el que yo viví aún se deja sin cerra muchas veces, a menos, que te vayas todo el día no se pasa la llave

    Yolanda

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    1. Sí, bueno, yo recuerdo ciertas cosas con encanto; y el disgusto que nos llevamos cuando mis padres reformaron la casa, pero vivir así todo el año no es lo mismo que pasar una aventura de verano, jeje.
      Qué bien que haya pueblos en los que todavía no es necesario cerrar la puerta con llave.

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  15. Que lindos recuerdos, imagino como disfrutaría también tu abuela, seguro también se ponía triste al final del verano.
    Saludos.

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    1. En nuestro caso, mi abuela vivía con nosotros todo el año y al acabar el verano volvía también a la ciudad. Supongo que se quedaba triste al dejar su casa y los hermanos que todavía tenía allí.
      Pero es verdad que muchos abuelos se quedan muy solos al terminar las vacaciones, me da pena también por ellos.

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