Hace varias semanas convocaron una reunión en el colegio de B.
Entre otras cosas, nos presentaron al nuevo equipo pedagógico (así llaman ahora a los maestros/as) y al coach... ¡Sí, tenemos coach!
¿Y qué es un coach? Pues una cosa que está ahora muy de moda. Básicamente se podría traducir por entrenador, pero la definición más molona es "alguien que acompaña, instruye y entrena a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas". Vamos, que con el coach la calidad educativa del colegio va a aumentar bastante.
Y la otra gran novedad de la reunión era comunicarnos que nuestro cole iba a ser pionero en un proyecto matemático único en el país: ¡iban a introducir el ábaco Soroban en las clases de matemáticas!
Y para ello, varios profesores habían viajado hasta Japón para aprender de primera mano el uso de este ábaco.
Aquello me emocionó muchísimo (amante de las matemáticas que soy) y ya me imaginaba a mi B convertido en un genio del cálculo mental.
Quizá de mayor, poniendo en su currículum que en el colegio aprendió a usar el ábaco Soroban, podría conseguir un buen trabajo en alguna gran empresa de Japón, que allí lo usan hoy en día para tareas de contabilidad y similares, y según he podido leer tiene más éxito que las calculadoras.
Tengo que confesar que hasta ese momento no había oído hablar del ábaco Soroban en mi vida... Así es que me puse a buscar información y os cuento sólo un poquito, que hay hasta libros escritos sobre él...
Para empezar, esto es un ábaco Soroban:
![]() |
| Fuente |
Es un ábaco tradicional japonés que utiliza un sistema de numeración décimal.
Cada una de las varillas representa un orden de unidades. Las cuentas de la parte superior tienen un valor de 5 y las inferiores un valor de 1.
Entre sus beneficios están: Fomenta la habilidad numérica. Su uso habitual mejora la capacidad de concentración, el razonamiento lógico, la memoria, el procesamiento de información de forma ordenada y la atención visual. Ejercita el cerebro y dicen que muchas veces los cálculos matemáticos con este ábaco son más rápidos que con una calculadora electrónica.
Si queréis saber más concretamente cómo realizar con él las operaciones aritméticas, podéis leer aquí.
Pasaban las semanas y estaba yo impaciente porque empezasen ya con esa maravilla de las matemáticas. Y por fin llegó la notita... incluyendo el precio del ábaco y las cuotas que nos iba a tocar pagar cada mes por el bien del ejercicio cerebral de nuestros pequeños. Porque no, no entraba en las clases de matemáticas diarias...
Ahhh!! Que los profes habían tenido que pasar unos días en Japón (y eso hay que pagarlo), y además tenemos coach...
Pues nada, mi gozo en un pozo, porque no hemos apuntado a B a las clases de Soroban. Y ya no es por una cuestión económica, sino que hemos pensado que esas horas de extraescolares puede hacer otras actividades que le apetecen más.
Quizá, si lo vemos muy importante, podemos comprar el ábaco y aprender en casa. ¿Cómo lo veis? ¿Creéis que podré yo aprender por internet y luego enseñarle a él, o me tocará irme a pasar una temporadita a Japón para aprender allí?
**********
























