Aprendizaje respetuoso como parte de la crianza
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domingo, 7 de diciembre de 2014

¿Por qué nos cuesta tener empatía con nuestros hijos?


La empatía es la capacidad para ponernos en lugar de los otros. Pero ese "ponernos en lugar del otro", ¿cómo lo hacemos?
Lo más habitual es que lo hagamos desde nuestro propio punto de vista, es decir, cómo nos sentiríamos nosotras en esa situación.
Y es que para ponernos en la piel de la otra persona es necesario, o bien que la conozcamos mucho, o bien que la escuchemos (los mensajes hablados y el lenguaje de su cuerpo).
Si esa otra persona es nuestro hijo/a parece que la cosa es más fácil porque se dan las condiciones que he mencionado.

Pero en muchas ocasiones, a la hora de acompañar a nuestros hijos en sus sentimientos, no somos capaces de hacerlo de una forma completa.
Necesitamos intervenir de alguna forma.
Creo que las madres no podemos observar las experiencias de nuestros hijos de una manera objetiva, está en nuestro instinto el involucrarnos.

La necesidad de aliviar o de buscar soluciones hace que muchas veces no nos tomemos el tiempo necesario para dejar que los niños se expresen y nos digan, a su modo, qué es lo que necesitan.
Y a lo mejor el niño no quiere solucionar nada, sólo quiere que alguien comprenda lo que está sintiendo.

Seguro que a veces te sorprendes a ti misma con una frase que te sale automática: No pasa nada.
Y una vez que decimos eso, la empatía ya no es posible porque es como negar lo que le está ocurriendo a nuestro hijo.
Todo esto viene por nuestra necesidad de aliviar y de buscar soluciones, porque parece que forma parte de nuestro papel de madres.
Y si no tenemos una solución que ofrecer, entonces intentamos que parezca que no es grave, para aliviar el malestar del pequeño, y con la mejor de nuestras intenciones decimos ese "no pasa nada".

Hasta aquí es posible la reflexión y el esfuerzo por conseguir la conexión que nos permita ser empáticas de verdad y acompañar afirmando los sentimientos del niño como algo que SÍ EXISTE y que SÍ ES IMPORTANTE.
Más difícil se vuelve el asunto si decimos "no pasa nada" pensando que realmente no pasa nada.
Es muy común en las personas medir las cosas por nuestro propio baremo y decidir así qué es importante y qué no lo es. Y en nuestro mundo de adultas podría parecer que las cosas de los niños son pequeñas, tan pequeñas como ellos.

¿Acaso un problema de trabajo no es mucho más grande que la frustración de un niño por no saber chutar el balón?
Lo que respondamos a esta pregunta dependerá mucho de si hemos olvidado o no la niña que un día fuimos...

Y tú... ¿Tienes empatía con tus hijos?

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martes, 4 de noviembre de 2014

¿Por qué hemos decidido escolarizar?


Comienzo esta entrada sin saber si hay alguien al otro lado... Han sido muchos meses de desconexión, de dedicarme a otras cosas fuera de internet y de decidir en qué empleo el poco tiempo libre que tengo.
Vuelvo porque aun tengo muchas ganas y cosas que compartir, aunque a otro ritmo y ya de otra manera.
Seguramente no escribiré tan a menudo como antes y seguramente también los temas serán algo diferentes.

Lo primero que quiero contaros es cómo estamos actualmente con el aprendizaje de B (que tiene ya 6 años) y como sé que hay muchas familias con el dilema de si escolarizar o no, os diré que nuestro hijo va al colegio y por eso hoy quiero escribir sobre los motivos que nos han llevado a decidir escolarizarle:

- Porque él mismo ha pedido ir al colegio
Este punto no sé si realmente es muy importante o no, pero le pongo el primero porque mucha gente hace esta pregunta. "¿Y qué pasa si un niño que no va al colegio un día dice que quiere ir?". A mí me gustaría responder con otra pregunta: "¿Qué pasa si un niño escolarizado dice un día que ya no quiere ir al colegio?". ¿Correrían sus padres a desescolarizarle? Creo que no.
Lo importante es escuchar al niño para saber qué hay detrás de sus peticiones.
En nuestro caso, mi hijo va contento al colegio y eso ya es mucho para nosotros.

- Porque no había consenso entre el padre y la madre
Este es un tema que no se trata en otros espacios, o al menos yo nunca he leído sobre ello.
Parece que lo habitual es que los padres estén de acuerdo en una de las dos opciones, pero imagino que no siempre será así. ¿Y si uno está a favor de enseñar en casa y el otro quiere escolarizar? Entonces no queda más remedio que negociar y llegar a un punto medio que satisfaga a todos.
Para nosotros este punto medio ha sido escolarizar eligiendo el colegio que cumpla determinados criterios y completar siempre con la educación en casa (no son incompatibles).

- Por nuestras circunstancias
No hay que compararse con otras familias. Cada familia es única y debe decidir según sus circunstancias.
Sigo creyendo en una enseñanza en el hogar e individualizada como forma ideal de educar, pero sólo si se cumplen una serie de cosas que para nosotros no se cumplían por nuestro lugar y forma de vida. Avanzábamos en unos aspectos, pero nos quedábamos cortos en otros.

- Porque hay cosas que nuestro hijo está aprendiendo ahora en el colegio
Este punto está relacionado con el anterior. Debido a esas circunstancias que comentaba, hay aprendizajes que nuestro hijo no estaba teniendo quedándonos sólo con la enseñanza en casa: el trato con los iguales, trabajar en grupo, resolución de conflictos, relación con otros adultos de "autoridad" que no son los padres, aceptar normas diferentes a las de casa, compartir espacios y material, respetar horarios y turnos...

Aunque B va al colegio, por supuesto que sigue aprendiendo en casa. A veces completando las materias escolares y otras veces a nuestro ritmo.
Ahora estamos muy centrados en la lectura y escritura en diferentes idiomas: en casa español (o castellano si alguien lo prefiere) y en el colegio árabe y francés, además de iniciarse en el inglés.
Os contaré aquí las cosas que seguimos haciendo en casa y también actividades interesantes que se organicen desde el colegio. Y seguro que no faltarán mis reflexiones y debates sobre diferentes temas.
Si os apetece seguirnos, aquí os esperamos.

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lunes, 19 de agosto de 2013

Desconecto por una temporada. Vienen cambios



Un camino parecido al de la foto es el que me imagino delante de mí.
Vienen muchos cambios para nosotros en nuestra forma de vida, los esperamos con mucha ilusión.

Estas ocasiones son perfectas para poner en marcha esos otros cambios que nos apetece hacer desde hace tiempo pero por diversos motivos los vamos aplazando.
Porque ya que hacemos el esfuerzo de empezar de nuevo en tantos asuntos ¿por qué no aprovechar para llevar todo a la práctica?

Contestando sólo a tres preguntas nos da las claves para hacer nuestra vida mucho más sencilla y nos cuenta como eso se traduce en una mayor satisfacción personal al mismo tiempo que mejoramos nuestro entorno, lo cual vuelve a nosotras de nuevo con más beneficios aun.
Sé que algunas personas que la leyeron ya han empezado sus retos y yo misma quiero aprovechar para despernderme de lo que me sobra (en todos los aspectos) y quedarme con lo fundamental.

Tantos cambios personales seguro que traerán novedades al blog. Aun no sé muy bien cuáles, pero voy teniendo algunas ideas.

En pocos días me quedaré sin conexión a internet y no sé cuánto tardaré en volver a tenerla.
Espero que no me desenlacéis, me gustaría encontraros aquí a mi vuelta.
Si necesitáis decirme algo, hacedlo por correo electrónico, intentaré mirarlo cuando tenga ocasión, pero no os preocupéis si tardo en responder.

¡Hasta pronto!



sábado, 17 de agosto de 2013

¿Qué está pasando con las madres de la crianza respetuosa?

(Imagen: Public Domain Pictures)

En la entrada anterior, y más concretamente en uno de los comentarios, me refería a cómo para algunas personas el género masculino está relacionado con la violencia, la competitividad y la dominación, y el género femenino implica apoyo, colaboración y compañerismo.
Lejos de esto, hace varios días que estoy siendo espectadora en facebook de una "batalla campal" entre dos grupos de madres que hasta ahora yo creía que estaban en el mismo bando de lo que se conoce como crianza respetuosa, crianza con apego, crianza natural, etc.

Aun no tengo mucha información de cómo ha empezado todo esto, aunque según lo que voy leyendo ya me estoy formando mi propia opinión. Pero como me faltan datos no voy a entrar a comentar el fondo del asunto, quiero centrarme más en las formas.

Estoy viendo un enfrentamiento muy duro entre madres/mujeres que queda muy lejos de ese ideal de tribu (palabra que está tan de moda ahora), compañeras, comadres...
Estoy leyendo descalificaciones que tocan ya la falta de respeto.
Y lo peor de todo es que esta disputa no tiene nada que ver con la crianza, sino que parece que todo está relacionado con los negocios o emprendimientos de algunas de ellas.
¿Será que a veces olvidamos tan fácilmente aquellas cosas que nos unían?

Hemos pasado (y perdonad que generalice) de atacar a esas otras madres que no practican la misma crianza que nosotras, a atacarnos entre nosotras mismas.
Desde aquí he comentado muchas veces que los niños aprenden con nuestro ejemplo y por eso la responsabilidad que tenemos ante ellos es muy grande. Entre las muchas cosas que aprenden está la forma de resolver los conflictos.
Estoy segura de que si en una trifulca entre niños alguno de ellos reaccionara de la misma forma que alguna de estas madres nos parecería necesaria una conversación profunda con ellos y varios aspectos a trabajar... Espero que esto nos haga reflexionar.



jueves, 15 de agosto de 2013

Sobre los hombres, las mujeres y las ideas que transmitimos a nuestros hijos

(Imagen: Public Domain Pictures)

Hace tiempo que estoy leyendo en diversos espacios mensajes más o menos explícitos sobre el poder de las madres, o de las mujeres en general.
Se propone un cambio en todos nuestros ámbitos (maternidad, formación, trabajo, desarrollo, ocio...) que implica tomar conciencia de ese poder y encontrar nuestra propia forma de hacer las cosas, sin tener que imitar los patrones masculinos.

Hasta aquí todo va bien, pero cuando avanzo en mi lectura me encuentro con sugerencias (unas veces más claras que otras) que van en la línea de casi rechazar a los propios hombres.
Se nos dice que está mal necesitarles o depender de ellos de cualquier forma.
Se nos dice que lo masculino representa valores de agresividad y dominación.
Y a veces hasta parece que se nos propone un mundo sin hombres.

La relación entre los hombres y las mujeres es esencial para nuestros hijos.
Cuando sean adultos/as su forma de establecer esas relaciones dependerá en gran parte de cómo lo percibieron y del aprendizaje que hayan adquirido sobre ello desde la infancia.
Y cuando todavía son pequeños esa relación les lleva a entender la manera en que funciona su familia.

Lo más sano es un modelo de familia en el que todos somos importantes y necesarios; y donde todos somos respetados.
Es un error hacer creer a nuestros pequeños que alguna de sus figuras de referencia es prescindible (me da igual si somos nosotras o ellos).
Es un error hacer creer a nuestros hijos que necesitar a alguien es un síntoma de debilidad.
¿Y qué pasa con los chicos? ¿Qué estamos transmitiendo a nuestros hijos varones? No estaría de más pensar cómo estos planteamientos les pueden afectar en su desarrollo personal.

Dentro de la educación que damos a los niños y niñas entra nuestra forma de entender la relación entre hombres y mujeres. Y en cada familia esto puede ser diferente.
En nuestra casa el padre y la madre somos igual de importantes aunque muchas veces no hagamos las mismas cosas. Nos necesitamos y dependemos el uno del otro con frecuencia, esto no nos hace débiles; otras veces somos capaces de hacerlo solos, esto no provoca que el otro sobre.
No somos enemigos ni contrarios, somos un equipo y así es como queremos que lo entienda nuestro hijo.

Y en vuestra familia ¿cómo entendéis la relación entre las mujeres y los hombres?



miércoles, 24 de julio de 2013

Dos propuestas para favorecer la motivación de nuestros niños


Quienes realizamos actividades educativas con los niños nos encontramos a veces con desinterés hacia algunas materias, ejercicios que no les llaman nada la atención, niños que se niegan a participar en casi todo lo que les proponemos o pequeños que prefieren ver la tele y no quieren saber nada de actividades.

Es necesario que el aprendizaje sea algo motivador.
Para ayudarnos en esta tarea os cuento dos cosas que he podido comprobar que funcionan:

La motivación debemos buscarla en los propios niños.

En los temas de educación, y en general en casi todos los aspectos de la crianza, hay muchas teorías que nos aconsejan motivar a nuestros hijos con premios que les daremos a cambio de hacer bien ciertas cosas. Estos premios pueden ser regalos, puntos que se anotan en una tabla... y cosas similares.
Mi propuesta va en el sentido contrario.
En vez de recompensar a los niños con algo externo, vamos a buscar aquellas cosas que más les gusta hacer y las vamos a incorporar a la forma de presentar la actividad para hacerla más atractiva.

Os he comentado alguna vez que a B le divierte mucho jugar a taparse los ojos, por eso cuando repasamos los números con el bingo de tapones él los va cogiendo con los ojos tapados. Así aprendemos jugando.

Vamos entonces a observar qué cosas son las que más les gusta hacer o qué materiales son sus preferidos y a partir de esto diseñaremos la presentación de las actividades.

Ponemos interés en aprender las cosas que necesitamos.

Hay cosas que aprendemos simplemente porque nos gustan, pero está claro que una razón de peso para esforzarnos en aprender algo es la necesidad que tengamos de ello.
Pensemos entonces de qué manera podemos crear esa necesidad en nuestros pequeños.

Si hacemos juegos con pistas (por ejemplo: buscar el tesoro) en forma de notas que vamos dejando por la casa, estamos introduciendo la necesidad de leer lo que pone en esas notas.
Otra posibilidad es coger un tema que los niños ya han catalogado como "inútil" y demostrarles que no tienen razón. Para ello buscaremos su lado práctico y qué puede aportarnos. Seguramente aprenderemos todos en este proceso.

¿Qué otras cosas se te ocurren para favorecer la motivación de los niños?

sábado, 22 de junio de 2013

Educar en la valentía


Una de mis asignaturas en la universidad era Psicología Social. Entre todas las cosas que aprendí, me resultó muy interesante todo aquello relacionado con el comportamiento de los individuos dentro de un grupo y el hecho de comprobar cómo podemos cambiar en nuestros actos según estemos solas o entre otras personas.
También la necesidad del ser humano de pertenecer a un grupo y lo qué se puede llegar a hacer para ser aceptado, pasando por la obediencia a un líder y qué cosas son capaces de hacer las personas amables, educadas y mentalmente sanas... Me fascinaban todos aquellos estudios, al mismo tiempo que sus conclusiones me asustaban muchas veces y sobretodo me hacían cuestionarme un montón de cosas.

En 1955, Solomon Asch buscó voluntarios para participar en un supuesto experimento sobre percepción, que en realidad era una investigación acerca de la conformidad de los individuos dentro de un grupo.
La escena estaba compuesta por el investigador y un grupo de unos ocho voluntarios, de los cuales sólo uno era el voluntario real, el resto eran "cómplices" del experimentador.
Se presentaba una imagen con tres líneas verticales de diferente longitud, eran longitudes parecidas pero claramente diferentes a simple vista. Se trataba de decir cuál de las líneas era la más alta.
Todos los miembros del grupo tenían que dar la respuesta en voz alta ante los demás y al voluntario le dejaban para contestar en último lugar. Por consenso, todos los anteriores daban la misma respuesta equivocada y al llegar el turno del "sujeto del experimento", este dudaba, se lo pensaba mucho, no sabía muy bien qué decir a pesar de saber cuál era la respuesta correcta... y finalmente se comprobó que 3 de cada 4 personas se conformaban y daban una respuesta que sabían que era incorrecta con tal de adaptarse a la opinión mayoritaria del grupo.

Situaciones de este tipo ocurren continuamente, en muchos ámbitos y por parte de muchas personas. Quizá en alguna ocasión nosotras mismas nos hemos visto en un caso parecido.
Al fin y al cabo, la longitud de unas líneas es algo objetivo, basta con coger un metro y salir de dudas.
Pero la cosa se complica cuando hablamos de principios, creencias, valores, etc.

Es por eso que propongo educar a nuestros hijos en la valentía de defender los propios criterios aunque eso implique llevar la contraria a todo el grupo.
Firmeza, fortaleza y principios sólidos que debemos inculcarles desde pequeños.
Para ello es imprescindible una buena autoestima que se favorece desde la familia, educando con amor y respeto.

martes, 11 de junio de 2013

Educar en el compañerismo


Estos días, en las páginas de Facebook que sigo, está circulando una foto con un pequeño cuento: Un antropólogo pidió a los niños de un pueblo que hiciesen una carrera, el primero que llegara se comería una cesta de fruta. Los niños se cogieron de la mano y avanzaron todos juntos hasta el final, después se repartieron las frutas y todos pudieron comer.

Creo que se está perdiendo el valor del compañerismo, de la colaboración, del trabajo en equipo para conseguir objetivos comunes.
Tendemos a ver a la persona de al lado como una competidora y dejamos pasar la valiosa oportunidad del apoyo mutuo como forma de avanzar.

Nuestros niños y niñas son el futuro de un mundo que necesita muchos cambios, pero está claro que esos cambios no los podemos hacer las personas en solitario.
Es posible que eso sea lo que se pretende: niños individualizados que intenten superar siempre a los demás, que vean a los otros niños como rivales a los que hay que ganar. Esforzarse en ser más que el otro.

Pero así no se consiguen los cambios ni las mejoras que tanto necesitamos.
El valor de la superación que debemos inculcar a nuestros hijos tiene que ser en relación a ellos mismos. Esforzarse por avanzar y por mejorar en el propio recorrido, pero no compararse con los demás.
Los niños podrán tener una vida interior más relajada si aprenden que no tienen que ser mejor que nadie y si aprenden que no son menos que otros.

Educar en el compañerismo implica dejar de hacer tantas comparaciones, dejar de decir las notas escolares en voz alta (o colgarlas en los tablones de anuncios, que para el caso es lo mismo) y tantas prácticas parecidas.

¿Os imagináis un grupo de niños con una tarea común?
Cada uno podría ocuparse de aquellas cosas que mejor se le dan y aprender que todos son necesarios y valiosos, y que juntos se puede llegar más lejos que por separado.

miércoles, 5 de junio de 2013

¿La enseñanza en casa debería estar regulada?


Ya sabéis que en España la educación en casa no está regulada, lo cual no significa que sea ilegal. Pero en ocasiones puntuales puede acarrear algún problema dependiendo del criterio que otras personas tengan sobre ello.
Creo que la mayoría de las familias que optan por no escolarizar a sus hijos mayores de 6 años (porque antes de esta edad la escolarización no es obligatoria) no tienen problemas. Aunque a veces sale algún caso de una familia a la que se acusa de estar faltando a sus obligaciones y responsabilidades al entender algunas personas que el no llevar a los niños al colegio es sinónimo de desinterés o de falta de implicación en la educación de los hijos.
Si se llega a juicio se demuestra que esto no es cierto, que la implicación es enorme porque supone organizar toda una formación desde casa, que los niños no tienen ninguna carencia y que no hay ningún problema. Pero imaginad el disgusto y la preocupación de verse en una situación así.

Por todo ello, se viene pidiendo desde hace tiempo que la educación en casa esté regulada como ocurre en muchos otros países y evitar así este estado de incertidumbre.

Yo siempre he sido partidaria de esta regulación, pero hace semanas leí un punto de vista nuevo para mí, que me ha hecho pensar mucho porque nunca había visto el tema desde esa perspectiva.
Un padre que ha optado por no escolarizar tampoco era partidario de esta regulación de la que os hablo.
Y es que la enseñanza en casa no es sólo cambiar un lugar físico por otro (cambiar el colegio por la casa), sino que detrás hay toda una filosofía, una forma de entender el aprendizaje y la crianza, una forma de entender la vida y el funcionamiento de la sociedad. Y este padre argumentaba que si la educación en casa se regula legalmente eso supondrá una intromisión del Estado en el funcionamiento de la familia, implicará un control externo que a su vez incluirá un programa a seguir, unos contenidos que se deben haber alcanzado a determinada edad, unos exámenes para comprobar que efectivamente se han alcanzado... en definitiva, que la educación en casa se igualará a la educación en el colegio y sólo se cambiará un lugar por otro.

Desde luego, esta opinión es al menos interesante como punto para analizar. Luego se puede estar de acuerdo o no.
Sé que me leéis familias que educáis en casa, familias que habéis escolarizado y también educadoras/es. Me gustaría conocer cada uno de esos puntos de vista. Contadme qué pensáis... ¿la enseñanza en casa debería estar regulada?

miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Quién mata la creatividad de los niños?


Esta frase la he leído multitud de veces: la escuela mata la creatividad de los niños.

Sabéis que yo estoy en desacuerdo con el sistema educativo "tradicional", que no me gusta cuando no se respetan los ritmos de aprendizaje de cada niño y no se tienen en cuenta las diferencias individuales.
Y que me gustaría que en las aulas se enseñase que hay varias formas de llegar a un mismo objetivo y que por eso no es obligatorio que todos los niños hagan las cosas de la misma manera.

Pero hay que reconocer ciertas cosas.
Que el colegio no es más que un edificio y lo importante es lo que ocurre dentro de él.
Y que la escuela no es más que una institución y lo importante son las personas que la componen y cómo entienden el aprendizaje.

No siempre es cierto que la escuela mata la creatividad de los niños porque, para empezar, existen muchas clases de escuelas. Están las llamadas "escuelas libres" o "escuelas alternativas", los colegios que siguen pedagogías tipo Montessori, Waldorf, Reggio Emilia... Incluso en los colegios públicos de nuestra ciudad puede haber educadores que se esfuerzan en hacer las cosas de otra manera, a pesar de las trabas.

¿Y qué ocurre en casa?
¿Creéis que la educación en casa está libre de caer en ese mismo problema?
¿Creéis que no hay familias que matan la creatividad de los niños?

La creatividad no es anulada por la sociedad, o por el colegio, o por cualquier otra institución o concepto abstracto.
La creatividad es anulada por personas concretas, por personas que pueden ser como tú y como yo.
Y esto ocurre cuando pensamos que las cosas sólo pueden expresarse de una forma, cuando no ofrecemos alternativas a nuestros hijos, cuando no les permitimos encontrar su propio camino para resolver los retos del aprendizaje y les hacemos creer que sólo nuestra manera es válida.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Qué pasa cuando nuestros hijos dicen la verdad?


La sinceridad, la honestidad, el no mentir... son valores que se intentan inculcar en casi todas las familias.
Buscamos rodearnos de personas en las que se puede confiar y enseñamos a nuestros hijos, desde muy pequeños, que siempre deben decir la verdad.
Sin embargo, hay situaciones en la vida diaria en que a nuestros niños les supone alguna consecuencia negativa el hecho de decir la verdad.

Os pongo un ejemplo: A causa de un enfado doméstico, disgustado y cuando nadie le ve, nuestro hijo coge unas llaves y las tira por la ventana.
A continuación, como él mismo sabe que ha hecho algo incorrecto, viene y nos los dice.
Lo primero que haremos será bajar corriendo a la calle y recoger nuestras llaves.
Lo segundo que ocurrirá va a depender del tipo de educación que se dé en cada familia. En algunos casos habrá un castigo, en otros gritos y en otros una regañina.
Pero casi siempre, en un ejemplo como este, el hecho de haber sido sincero le va a acarrear al niño una consecuencia desagradable para él.

¿Qué ocurre cuando un niño tiene la valentía de decir la verdad?
Y lo llamo valentía porque si sabe que va a enfadar a su madre sería muy fácil callarse y no decir nada.
A pesar de todo, el niño de nuestro ejemplo opta por ser sincero y a cambio nadie le va a felicitar por esa sinceridad, más bien todo lo contrario.
Es muy posible que la próxima vez intente engañar para evitar ese castigo o regañina.

Yo no digo que haya que premiar a un niño que tira unas llaves a la calle siendo consciente de lo que está haciendo. Pero la honestidad de un niño sí que debe ser tenida en cuenta y muy valorada, incluso cuando sea algo que nos enfade mucho.
Yo prefiero que mi hijo me cuente las cosas, por malo que me parezca, antes de que me mienta o me engañe.
Si ha sido maduro para decir la verdad, seguro que también lo es para mantener una conversación acerca de lo que ha hecho y si es necesario que haya consecuencias (dependerá de la gravedad del asunto) incluso podríamos negociar cuáles pueden ser.
Pero siempre decir la verdad debe ser valorado.

jueves, 14 de marzo de 2013

¿Las fichas escolares reflejan realmente el conocimiento?


Quiero contaros una cosa que nos ha pasado hace poco.
Nosotros utilizamos materiales muy diversos para nuestras actividades. Yo no descarto nada que vea que se le puede sacar algún beneficio para el aprendizaje.
Tenemos varios libros de texto de los que se suelen usar en los colegios con niños de 3 a 6 años y que contienen las típicas fichas de trabajo en las que se aprenden diferentes conceptos a partir de dibujos, juegos y ejercicios.

Un día estábamos con una ficha que tenía el dibujo de un árbol al que se le habían caído las hojas y en el suelo estaban las hojas, de varios colores. La tarea consistía en rodear con un círculo las que eran de color rojo.
Yo le expliqué a B lo que tenía que hacer, pero él empezó a hacer círculos alrededor de todas las hojas. Me sorprendió porque mi niño conoce perfectamente los colores y le pregunté. Él me dijo que quería rodear todas las hojas y no sólo las rojas, no entendía por qué había que rodear las rojas y las otras no.
El problema no era tampoco que no entendiese las instrucciones de la tarea. Entendía perfectamente lo que yo le estaba pidiendo, simplemente le apetecía hacerlo de otra forma.

Esto me llevó a pensar que de haber sucedido en cualquier escuela, seguramente habría supuesto una mala evaluación o una carita triste (que ahora están tan de moda) y también deducir que el niño no conoce los colores o no es capaz de comprender las instrucciones de un ejercicio.
Pero no era nada de eso.

Y a partir de aquí me pregunto hasta qué punto esta forma de trabajo refleja el conocimiento o desconocimiento de cada niño. O incluso si el hecho de obedecer y hacer lo que se pide es un contenido más a aprender, aunque para el niño no tenga ninguna lógica.
¿Que pensáis?

viernes, 1 de marzo de 2013

El aprendizaje de otros idiomas


En las temporadas en que he vivido en otros países siempre he podido comprobar una cosa: los españoles tenemos fama de ser fatales para los idiomas. No es que no tengamos capacidad para aprender, sino que no ponemos interés.
No sé qué pensaréis de esto y si creéis que esta fama es merecida o no. Yo al menos espero que esto esté cambiando en las últimas generaciones.

Leía hace poco sobre el proyecto de las escuelas bilingües que surgió en España hace unos años y ahora se hace balance de los resultados. Parece ser que el resultado no ha sido tan bueno como se esperaba en un principio y entre otras razones se argumenta la escasa preparación del profesorado, que parece ser que en la mayoría de los casos no son nativos del idioma en cuestión.

Me gustaría saber si  vuestros hijos, los que van al colegio, están en un colegio bilingüe o no, si os lo habéis planteado y qué opináis del asunto.
¿Cuál creéis que es la mejor forma de que los niños aprendan otros idiomas?

Y ya haciendo una reflexión general que vale para todos, me pregunto por qué determinados idiomas se consideran más importantes que otros.
En el caso de los niños escolarizados supongo que las opciones son sólo inglés o francés, aunque me da que los colegios bilingües son todos con inglés.
¿Pero qué hay de la formación en casa o de las clases extraescolares de idiomas?

Para mí es una verdadera limitación el pensar que todos los niños deben aprender inglés y descartar otros idiomas porque el aprendizaje de un idioma no sólo debería estar enfocado en el aspecto laboral, también implica  el conocimiento de otras costumbres y culturas, e incluso el entrenamiento fonético en determinados sonidos que luego pueden dar facilidad para aprender otras lenguas.
Es más, me pregunto porque no hay mayor interés en aprender alguno de los otros idiomas que se hablan en nuestro país. Los niños de comunidades autónomas con idioma diferente al castellano suelen hablar los dos, pero estoy segura de que la mayoría de niños castellano-parlantes jamás aprenderán alguno de los otros.

¿Vuestros hijos qué idiomas hablan? ¿Cuáles les vais a proponer?

sábado, 26 de enero de 2013

¿Para qué me sirven las redes sociales?


Yo no uso las redes sociales de forma personal, pero me parecen un buen recurso para complementar este blog.
Descubrí Pinterest hace poco y me gusta mucho. No da "trabajo", el contenido que se comparte es muy atractivo porque todo es visual, la información está ordenada por categorías y así es mucho más fácil buscar y va genial para mi propósito de compartir actividades (tanto mías como de otros).
La duda me está surgiendo entre Google+ y Facebook.
Tengo cuenta en ambas y las uso para compartir las entradas que voy publicando aquí, además de los contenidos de otros espacios que me parecen interesantes en relación con el aprendizaje.
Pero para quienes me seguís en ambos sitios quizá pueda parecer un tanto repetitivo ya que comparto muchas cosas idénticas (quienes sólo me seguís en una de ellas, no hay problema en esto).

Muchas veces os pregunto y vuestras respuestas me sirven de mucho. Así es que voy a ello...
Para quienes tenéis perfil sólo en Google+ o sólo en Facebook: ¿Por qué habéis elegido esa opción y no la otra?
Para quienes tenéis perfil en ambas: ¿Os parece útil tener las dos? ¿Compartis las mismas cosas o hacéis diferencias entre los contenidos de una y otra? 

De momento intento ampliar el alcance de mi página de Facebook porque quiero que sea un espacio para compartir mucho más y además participativo. Una comunidad de madres implicadas en la formación de sus hijos (independientemente de la opción educativa elegida) y que comparten información y experiencias.
¿Te parece interesante?

A veces recibo consultas por correo electrónico que seguiré respondiendo de forma personal siempre que me lleguen, pero a lo mejor a alguien le interesa contar con más opiniones además de la mía. Quizá sería una buena idea lanzar esas preguntas a través de la comunidad que os comento, siempre de forma anónima y si la persona quiere.
¿Creéis que Facebook sería un buen lugar para ello o mejor el blog?

Mientras me llegan vuestras opiniones, os voy contando que una madre de un niño de 4 años nos pregunta por escuelas que ofrezcan un aprendizaje respetuoso en Toledo. Podéis contestarle en los comentarios o a través de mi página en Facebook.
Gracias

viernes, 18 de enero de 2013

Si pudieran elegir


¿Qué pasaría si nuestros niños y niñas pudiesen decidir qué materias estudiar según los temas que más les gustan?
¿Qué pasaría si pudiesen rechazar aquello que intentamos que aprendan por la fuerza?

A mi hijo no le gusta nada que le digan cómo tiene que coger el lápiz. Tampoco le gusta que le obliguen a dibujar cuando no le apetece, ni que le digan de qué color tiene que pintar cada cosa, y mucho menos que se empeñen en que no se salga de los bordes.
Seguro que si por él fuera, esas tareas quedarían prohibidas.

Sin embargo hay muchos temas que a B le apasionan y estaría feliz sin en alguna escuela del mundo se convirtieran en asignaturas diarias.
Le encanta imitar y representar escenas que ha visto antes, así es que todas las mañanas empezaría con un taller de teatro.
Se pone muy contento cuando puede ayudarnos en las tareas de casa, por eso también pediría la asignatura de actividades domésticas.
Disfruta con las flores, la hierba y los árboles. ¿Qué tal entonces si estudiamos jardinería?
Y pone mucho interés en contemplar el sol, la luna, las nubes y las estrellas. Creo que inventaría una materia llamada estudio de los objetos del cielo.

Vuestros niños y niñas... ¿qué materias querrían estudiar cada día? ¿cuáles son las cosas que les apasionan?


sábado, 5 de enero de 2013

Mis 10 entradas para la Blogosfera Maternal




Top 10 2012 es un carnaval de blogs iniciado por Amor Maternal, cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2012 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines.

Con el cambio de año son muchas los proyectos que están surgiendo sobre deseos, resúmenes, recopilaciones, etc.
Lo cierto es que para mí el cambio de una cifra a otra tampoco tiene ningún significado especial  aparte de ver como va avanzando el tiempo.
Pero esta iniciativa de Amor Maternal me ha parecido muy interesante. En primer lugar porque me gusta el tema y además comparto un enfoque similar en la visión de la maternidad. Y en segundo lugar, como escribí hace algunos días, porque quiero llamar la atención sobre el hecho de que la formación es un aspecto esencial dentro de la crianza, y por eso un blog enfocado a la educación (como es este) se atreve a unirse a la propuesta.

Estas son las 10 entradas que he elegido para que formen parte de este carnaval de blogs:

La última entrada ha sido escogida por la mayoría de los comentario que me dejastéis cuando pedí vuestra opinión. Os agradezco que hayáis colaborado.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Ayudadme a elegir

Top 10 2012. Los mejores artículos de la blogosfera maternal. AmorMaternal.com

"Top 10 2012 es un carnaval de blogs iniciado por Amor Maternal, cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2012 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines."

Desde Amor Maternal nos llega esta propuesta: un carnaval de blogs relacionados con la maternidad en el que podemos leer los 10 artículos elegidos por cada uno de ellos como los mejores del año 2012, ya sea porque fueron los más leídos, los más comentados o porque a su autora le gustan de una forma especial.

Yo me he animado a participar porque quiero reivindicar que la educación es una parte muy importante de la maternidad y la crianza. Aunque mis entradas elegidas no van a ser las de actividades, sino algunas de las que he etiquetado como reflexiones y que espero que de nuevo sirvan para pensar y debatir sobre ellas.

Y en este punto quiero pedir vuestra ayuda o colaboración.
Yo he elegido nueve de las diez entradas, y falta una que quiero seleccionar por votación.
Estas son las propuestas:
Me gustaría que me dijeséis en los comentarios cuál de las tres opciones creéis que tendría que estar en mi lista de las 10 entradas del año.
Hasta el día 3 de Enero estaré pendiente de vuestras contestaciones.

Si tenéis un blog relacionado con los temas que se mencionan al inicio y os apetece participar, aquí podéis encontrar la información.





domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Somos amigos?

Hoy comparto una entrada que escribí hace meses y se publicó en una de mis colaboraciones para el blog De mujer a mujer.
Quiero que esté aquí porque me apetece que forme parte de una iniciativa que espero contar mañana, si Dios quiere.


¿Somos amigos?
Esta es la pregunta que me hace mi hijo cuando intuye mi disgusto o cuando él mismo se da cuenta de que hizo algo equivocado.
Y no deja de preguntarlo hasta que escucha un SÍ claro y rotundo.
Entonces yo me pregunto cuánto de importante es para él que yo sea su amiga, o cuál es el temor que tiene de que algún día pudiera dejar de serlo.

Y le comparo a él, a mi niño pequeño, con las amigas que tuve a lo largo de mi vida.
¿Dónde queda en esa comparación?
La amistad siempre me pareció fundamental, generosa, incondicional... alguien que te acepta como eres, que sabe encontrar en ti lo más valioso que escondes, que pasa por alto tus fallos, que perdona tus errores y que siempre estará ahí cuando la necesites.
¿Cumple mi hijo esos criterios?

Mi niño me quiere sin condiciones, para él soy la mejor, no hay nadie como yo.
Olvida mis fallos y me perdona cuando pierdo los nervios y mi tono de voz es un poco feo.
Sólo con mirar mi cara sabe si algo va mal y entonces viene a mí, a darme montones de besos.
Me regala su sonrisa incluso cuando a lo mejor no la merezco tanto. Y su alegría al verme después de unas horas separado de mí es tan auténtica que no tiene precio.

Nunca nadie me quiso tanto.
Sí, hijo mío, eres mi amigo.
Lo serás siempre.
Mi mejor amigo.

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Nos exponemos demasiado en internet?


Quienes me leéis desde hace tiempo sabéis que intento ser discreta en la información privada que comparto en internet. Conocéis mi nombre, la ciudad donde vivo, algunos de mis gustos, mis opiniones sobre diversos temas... no sé si esto son demasiados datos o no.
Sabéis que no pongo fotos nuestras y ni siquiera aparece el nombre de mi hijo (excepto en algún foro muy concreto).
No sé si pensáis que esto es exagerado. Sé que hay quienes son como yo, otras personas cuidan aun más su privacidad y algunas en cambio preferís compartir fotos y contar cosas "más vuestras". Esto ya depende de los gustos de cada cual y el enfoque que se quiera dar a cada espacio.

Escribo sobre este tema después de leer una serie de entradas al respecto en el blog La Orquidea Dichosa.
La primera de ellas se refiere a lo peligroso que puede llegar a ser exponer a nuestros hijos en internet, dando datos sobre ellos sin saber quién nos puede estar leyendo. En la segunda encontramos una serie de consejos para proteger la intimidad de nuestros pequeños. Y en la tercera se explica con detalle cómo crear listas en facebook para limitar el acceso a las fotos que se publican.

Creo que es un tema lo bastante serio como para hacernos reflexionar y después cada cual que actúe como quiera, pero al menos está bien parar un instante a pensar sobre ello y decidir qué información o imágenes queremos o no queremos compartir públicamente.
Y saber que en ocasiones quizá estamos diciendo más de lo que queremos: hablando de nuestras rutinas, los sitios a los que solemos ir, cuál es nuestro parque, cómo se llama nuestro colegio... incluso he leído que hay una opción en algunas redes sociales que se llama "ubicación" y si la activamos se puede averiguar desde dónde estamos escribiendo (imaginad, la dirección de nuestra casa...).

Me gustaría que despues de leer las entradas que menciono volváis para contarme vuestra opinión sobre este tema. Si estáis de acuerdo en que hay riesgos o, por el contrario, os parece una exageración.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Cuando el cuerpo nos salva


Sigo escribiendo sobre la salud de los niños, o más bien la falta de ella, esta vez es por un artículo de Laura Gutman que me ha enviado una amiga y que podéis leer en la revista "El mundo de tu bebé", número 215.
Quisiera compartir únicamente el primer párrafo:

"Los niños sufren de estrés tanto como los adultos. De soledad, de angustias, de tristeza, de represión y de cansancio. Los niños necesitan -al igual que las personas mayores- tomarse vacaciones de ciertas rutinas cotidianas. A veces precisan poner un freno a la obligación de sostener relaciones con otros niños. O disminuir drásticamente algunas actividades escolares o deportivas. Los niños están cansados y buscan la forma de decir basta. Pero con frecuencia no son escuchados: No quiere ir a la escuela, pues tiene que ir de todas maneras. Le da miedo asistir a clases de kárate, pues tendrá que hacerse fuerte. No le gusta la comida que le sirven en casa de sus abuelos, pues deberá comérsela sin miramientos. Al final, desesperado y sin recursos para ser comprendido, el cuerpo actúa. Enferma. Y lo salva."

Creo que ya todas sabemos que los problemas emocionales se manifiestan en el cuerpo. Y esos problemas no siempre tienen que ser grandes desgracias a los ojos de los demás, porque la medida de los sentimientos es algo muy subjetivo. Sobretodo cuando hablamos de los niños y la situación en la que a veces se encuentran de ser considerados "personas de segunda", creyendo que sus sentimientos y sus causas son menos importantes (en el mejor de los casos) o verdaderas tonterías (en demasiadas ocasiones).

Los niños nos llaman como pueden. A veces les resulta difícil hacerse entender, a veces les resulta difícil hacerse oir.
Lo intentan de una y mil formas antes de que el cuerpo reaccione y acuda en su ayuda.
¿Es que las madres y padres no escuchamos a nuestros hijos como debiéramos? Puede que no nos demos cuenta, que no nos parezca tan importante el asunto en concreto, que nos falte el tiempo...

Es muy triste que esos ratos de quietud, de mimos, de no hacer nada más que mirarnos, de tumbarnos en el sofá, de abrazarnos durante horas, de sentir nuestra respiración tan cerca y el calor de nuestros cuerpos, de no atender a nada ni a nadie más allá del pequeño que está en nuestros brazos, sólo ocurran ante la enfermedad.


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